O Papa Bento XVI orienta: “Na arte da celebração, ocupa lugar de destaque o canto litúrgico. [...] Enquanto elemento litúrgico, o canto deve integrar-se na forma própria da celebração, … desejo – como foi pedido pelos padres sinodais – que se valorize adequadamente o canto gregoriano, como canto próprio da liturgia romana” (Sacramentum Caritatis, 42).
sexta-feira, 3 de abril de 2015
terça-feira, 31 de março de 2015
LITURGIA DÂMASO-GREGORIANA: MISSA VESPERTINA IN CENA DOMINI
AD LOTIONEM PEDUM
AD LITURGIAM
EUCHARISTICAM
AD TRANSLATIONEM
SS.MI SACRAMENTI
quinta-feira, 26 de março de 2015
quarta-feira, 25 de março de 2015
LITURGIA DÂMASO-GREGORIANA: Sollemnitas In Annuntiatione Domini (Die 25 martii)
MISSA da ANUNCIAÇÃO:
Introitus: Rorate cæli desuper (cum Gloria Patri)(3m35.9s - 3375 kb) 
Graduale: Ps. 23, 7. V. 3.4 Tollite portas 
Tractus: Ps. 44, 11.12.13.10.15.16 Audi, filia 
Offertorium: Lc. 1, 28.42 Ave, Maria... et benedictus 
Communio: Is. 7, 14 Ecce Virgo concipiet 
quinta-feira, 19 de março de 2015
DIE 19 MARTII - SANCTI IOSEPH, SPONSI B. MARIÆ VIRGINIS (Hymnum Saeculi XV)
Graduale: Ps. 20, 3.4 Domine, prævenisti eum (2m42.9s - 2548 kb)
Tractus: Ps. 111, 1-3 Beatus vir (2m16.4s - 2134 kb)
Offertorium: Ps. 88, 25 Veritas mea (1m03.8s - 998 kb)
Communio: Mt. 1, 20 Ioseph, fili David (58.3s - 914 kb)
terça-feira, 17 de março de 2015
Hino Bizantino Mariano (século V): AKATHISTOS ou "CANTANDO de PÉ"
HYMNO AKATHISTOS
María en el Evangelio (Himno Akathistos, I parte,
estrofas 1-12)
1. El más excelso de los ángeles fue enviado desde
el Cielo para
decir «Ave» a la Madre de Dios. Al transmitir su
incorpóreo saludo,
viéndote hecho hombre en Ella, Señor, extasiado el
ángel, de este
modo a la Madre aclamó:
Ave, por ti resplandecen los gozos,
Ave, por ti se disuelve el dolor,
Ave, rescate del llanto de Eva,
Ave, salud de Adán que cayó.
Ave, Tú cima sublime a humano intelecto,
Ave, Tú abismo insondable a mirada de ángel,
Ave, Tú llevas a Aquél que todo sostiene,
Ave, Tú eres la sede del trono real.
Ave, oh estrella que al Astro precedes,
Ave, morada del Dios que se encarna,
Ave, por ti se renueva el creado,
Ave, por ti se hace niño el Señor.
¡Ave, Virgen y Esposa!
2. Bien sabía María que era Virgen sagrada, y por
eso respondió
a Gabriel: «Tu singular mensaje se muestra
incomprensible a mi
alma, pues anuncias un parto de virginal seno,
exclamando:
¡Aleluya!»
Aleluya, aleluya, aleluya!
3. Ansiaba la Virgen comprender el misterio, y
preguntaba al
Mensajero divino: «¿Podrá mi seno virginal dar a
luz un hijo?
¡Dímelo!». Y aquél, reverente, aclamándola, así
respondió:
Ave, presagio de excelsos designios,
Ave, Tú prueba de arcano misterio,
Ave, prodigio primero de Cristo,
Ave, compendio de toda verdad.
Ave, oh escala celeste que baja el Eterno,
Ave, oh puente que llevas los hombres al Cielo,
Ave, de coros celestes cantado portento,
Ave, oh azote que ahuyenta a la horda infernal.
Ave, la Luz inefable has portado,
Ave, Tú el «modo» a nadie has contado,
Ave, la ciencia de sabios trasciendes,
Ave, Tú enciendes al fiel corazón.
¡Ave, Virgen y esposa!
4. La Virtud del Altísimo cubrió con su sombra e
hizo Madre a la
Virgen que no conocía varón: aquel seno, hecho
fecundo desde lo
Alto, se convirtió en campo ubérrimo para todos los
que quieren
alcanzar la salvación, cantando de esta manera:
¡Aleluya!
¡Aleluya, aleluya, aleluya!
5. Con el Señor en su seno, presurosa, María subió
a la
montaña y habló con Isabel. El pequeño Juan, en el
vientre de su
madre, oyó el virginal saludo y exultó; saltando de
gozo, cantaba a
la Madre de Dios:
Ave, sarmiento del más santo Brote,
Ave, renuevo de un Fruto sin mancha,
Ave, das vida al Autor de la vida,
Ave, cultivas a tu Agricultor.
Ave, Tú campo que muestras las más ricas gracias,
Ave, Tú mesa que ofreces los dones mejores,
Ave, un pronto refugio a los fieles preparas,
Ave, un pasto agradable Tú haces brotar.
Ave, Tú incienso agradable de súplicas,
Ave, del mundo suave perdón,
Ave, clemencia de Dios con el hombre,
Ave, confianza del hombre con Dios.
¡Ave, Virgen y Esposa!
6. Con el corazón turbado y encontrados
pensamientos, el sabio
José se agitaba en la duda; admirándote intacta,
sospecha
esponsales secretos, oh Inmaculada! Y cuando te
supo Madre por
obra de Espíritu Santo, exclamó: ¡Aleluya!
¡Aleluya, aleluya, aleluya!
7. Los pastores oyeron los coros de los ángeles que
cantaban a
Cristo, bajado entre nosotros. Corriendo a ver al
Pastor, lo
contemplan como cordero inocente, que se nutre al
pecho de la
Virgen, y cantan así:
Ave, Tú Madre del Pastor-Cordero,
Ave, recinto del rebaño fiel,
Ave, defensa de fieras malignas,
Ave, guardiana de la eternidad.
Ave, por ti con la tierra exultan los cielos,
Ave, por ti con los cielos se goza la tierra,
Ave, voz eres perenne de Apóstoles santos,
Ave, de Mártires fuertes invicto valor.
Ave, potente sustento de fe,
Ave, de gracia esplendente pendón,
Ave, por ti fue expoliado el infierno,
Ave, por ti nos vestimos de honor.
¡Ave, Virgen y Esposa!
8. Observando la estrella que guiaba al Eterno, los
Magos
siguieron su fulgor. Fue luminaria segura para ir
en busca del
Poderoso, del Señor. Y alcanzando al Dios
inalcanzable, lo
aclaman felices: ¡Aleluya!
¡Aleluya, aleluya, aleluya!
9. Los Magos contemplaron en los brazos maternos al
Sumo
Hacedor del hombre. Sabiendo que era el Señor,
aunque bajo la
apariencia de siervo, premurosos le ofrecieron sus
dones, diciendo
a la Madre bienaventurada:
Ave, oh Madre del Astro perenne,
Ave, aurora del místico día,
Ave, las fraguas de errores Tú apagas,
Ave, conduces con tu brillo a Dios.
Ave, al odioso tirano arrojaste del trono,
Ave, Tú a Cristo nos das, clemente Señor,
Ave, rescate Tú eres de ritos nefandos,
Ave, Tú eres quien salvas del cieno opresor.
Ave, Tú el culto del fuego destruyes,
Ave, Tú extingues la llama del vicio,
Ave, Tú enseñas la ciencia al creyente,
Ave, Tú gozo de todas las gentes.
¡Ave, Virgen y Esposa!
10. Pregoneros de Dios fueron los Magos en el
camino de
vuelta. Cumplieron tu vaticinio y te predicaban, oh
Cristo, a todos,
sin preocuparse de Herodes, el necio, que era
incapaz de cantar:
¡Aleluya!
¡Aleluya, aleluya, aleluya!
11. Iluminando Egipto con el esplendor de la
verdad, arrojaste
las tinieblas del error, porque los ídolos de
entonces, Señor,
debilitados por la fuerza divina, cayeron. Y los
hombres, salvados,
aclamaban a la Madre de Dios:
Ave, desquite del género humano,
Ave, derrota del reino infernal,
Ave, Tú aplastas mentiras y errores,
Ave, Tú muestras la gran falsedad.
Ave, Tú mar que devoras al gran Faraón,
Ave, Tú roca que manas el Agua de Vida,
Ave, columna de fuego que guías de noche,
Ave, refugio del mundo cual nube sin par.
Ave, dadora del maná celeste,
Ave, nodriza de los gozos santos,
Ave, Tú místico hogar prometido,
Ave, de leche y de miel manantial.
¡Ave, Virgen y Esposa!
12. El viejo e inspirado Simeón estaba a punto de
dejar este
mundo engañoso. Fuiste dado a él como párvulo, pero
en ti
reconoció al perfecto Señor; y estupefacto,
admirando la divina
Sabiduría, exclamó: ¡Aleluya!
¡Aleluya, aleluya, aleluya!
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